¿Para qué la filosofía moral?


La Historia de la ética del filósofo escocés A. MacIntyre es una obra ya clásica en la filosofía moral. Más allá de una enumeración de definiciones o autores, hay una consideración esencial que atraviesa el desarrollo argumentativo del libro: la relación entre los predicados morales de la conducta y la cuestión de comprender tales predicados. Parecería haber dos problemas diferentes: por un lado, ser moral de acuerdo a ciertas reglas que limitan y regulan la conducta; y, por otro lado, analizar la naturaleza de los conceptos morales.

Pero como bien muestra MacIntyre, los conceptos morales están insertados en la vida social y cambian a la vez que cambian las estructuras sociales. Su historia de la ética recoge precisamente esta correspondencia entre las mutaciones de la vida social y los cambios en los conceptos morales. Así, pensar lo moral determinará parcialmente los usos de esos predicados en la sociedad. Ahora bien, como el propio autor nos advierte:

Por supuesto, aclarar los problemas conceptuales no implica por sí solo determinar conceptualmente cómo debemos actuar o juzgar, pero determina en parte los límites de la posibilidad moral. Las tareas del moralista y del filósofo no son idénticas, pero tampoco son completamente distintas (MacIntyre, 1991, p. 23).

Desafortunadamente, la filosofía en nuestros días se ha restringido a una disciplina, y en algunos casos con vanas pretensiones de cientificidad. Si revisamos el legado de los grandes filósofos de la historia, en todos ellos encontramos una ocupación genuina y verdadera de los problemas de su época. Por ejemplo, la definición que Platón hace del concepto de justicia no se limita a una simple definición, sino que se convierte en un intento de caracterizar una virtud que busca expresarse no solo a nivel individual sino también a nivel político.

¿Para qué la filosofía moral? En primer lugar hemos de evitar la peligrosa afición estéril a las antigüedades y a la erudición pedante. Sin duda, pensar la historia de la ética nos permite pensar nuestro propio tiempo, entender los cambios de la sociedad y comprender en contexto los conceptos morales. Nuestra sociedad es diversa, las estructuras de autoridad son difusas y no existe algún tipo de verdad o ideal al que todos aspiremos. Ello es problemático: ¿Cómo definimos lo bueno? ¿La unión sexual entre dos personas del mismo sexo es antinatural? ¿Debemos permitir el aborto? ¿Cuál es la línea entre la libertad de expresión y el derecho a ser respetado en sus propias creencias? ¿El mercado debe regularse por conceptos morales o se le debe dejar que se ajuste bajo sus propias fuerzas? ¿Cuáles son los límites del Estado? ¿Es legítima la rebelión política?

Por lo anterior, el lugar del filósofo está en la discusión pública, comprendiendo la naturaleza de los conceptos morales que rigen nuestra sociedad, y a la vez, influyendo en la toma de decisión y en las mutaciones de los conceptos morales. Para este propósito el libro de MacIntyre es una herramienta indispensable, no para coleccionar definiciones y datos históricos, sino como ejercicio crítico de nuestra realidad.

MacIntyre, A. (1991). Historia de la ética. Barcelona, España: Ediciones Paidós.

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Archivado bajo 2. Filosofía, Filosofía contemporánea, Filosofía Moral y Ética

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